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Grandes Maisons de Champagne

Los primeros propietarios de los viñedos de la región de Champagne fueron el papa León X y los reyes de Francia, Inglaterra y España. Será por esta razón que este espumoso merece el nombre de “vino de reyes”. Con reyes y nobles tiene que ver, también, la inserción social del champagne, que se produjo en la segunda mitad del siglo XVI, cuando fue...

Los primeros propietarios de los viñedos de la región de Champagne fueron el papa León X y los reyes de Francia, Inglaterra y España. Será por esta razón que este espumoso merece el nombre de “vino de reyes”. Con reyes y nobles tiene que ver, también, la inserción social del champagne, que se produjo en la segunda mitad del siglo XVI, cuando fueron introducidos en la corte de Versailles por el marqués de Sillery, y el marqués de St-Evremond, que lo puso de moda en la alta sociedad londinense. El hábito fue copiado en la corte licenciosa que rodeaba al duque de Orleáns, tras la muerte de Louis XIV. Pero entonces aún no se tomaba demasiado en serio a los vinos burbujeantes: se los consideraba inferiores a los vinos tranquilos de la misma región.
El verdadero negocio del champagne como hoy se le conoce nació hacia finales del siglo XVIII, cuando algunos comerciantes visionarios comenzaron a invertir en los viñedos que se encuentran en torno a las ciudades de Reims y Epernay.
Fue el nacimiento de las grandes maisons de Champagne, las compañías tradicionales que fomentaron su elaboración y comercio alrededor del mundo, sentando también las normativas que evitan el fraude. Estas empresas fundaron, en 1882, la Union des Maisons de Champagne.
Actualmente estas prestigiosas casas –algunas de las cuales aún pertenecen a las familias fundadoras– producen más de dos tercios del total de vinos de la región, y acaparan más de un 90% de la exportación.
Son, que duda cabe, los grandes embajadores mundiales del champagne.

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