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Vinos de Islas Canarias

Las islas Canarias cuentan con un pasado vinícola esplendoroso, que tuvo su momento más brillante en el siglo XVI, cuando los vinos dulces elaborados con la uva malvasía –llamados canary– eran un codiciado objeto de deseo en Inglaterra. Pero la buena estrella se apago un siglo más tarde, cuando los ingleses, en guerra con la corona española, ce...

Las islas Canarias cuentan con un pasado vinícola esplendoroso, que tuvo su momento más brillante en el siglo XVI, cuando los vinos dulces elaborados con la uva malvasía –llamados canary– eran un codiciado objeto de deseo en Inglaterra. Pero la buena estrella se apago un siglo más tarde, cuando los ingleses, en guerra con la corona española, cerraron las puertas al goloso canary para pasarse a los vinos de Madeira y Oporto.
En los siglos sucesivos, una serie de desastres naturales –plagas, volcanes en erupción, etc.– acabaron por llevar el vino canario a la ruina absoluta en la segunda mitad del siglo XIX.
Desde entonces, los viñedos de las islas sobrevivieron a duras penas, elaborando vinos para el consumo local. En 1985, la creación de la D.O. Tacoronte-Acentejo (Tenerife), dio un nuevo impulso a la viticultura canaria.
Así es como hoy conviven en Canarias hasta diez denominaciones de origen, que representan un rico mosaico de terruños, microclimas y variedades, muchas de ellas autóctonas. Los distintos tipos de suelos (mayormente, de origen volcánico) y las más de 100 variedades catalogadas dan lugar a un panorama fascinante para el aficionado curioso, que puede perderse por cualquiera de las siete islas, disfrutando de tintos elegantes, con un fondo mineral, en los viñedos más altos de Tenerife, blancos fragantes en Gran Canaria. concentrados dulces de malvasía en La Palma y Lanzarote...

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