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Vinos de Málaga

El viñedo malagueño es uno de los más singulares de cuantos se extienden por la península Ibérica. Y no sólo porque acredita una tradición vinícola de larga data –ya en siglo I a.C, los romanos acuñaban las monedas de Acinipo (Ronda La Vieja) con imágenes de la vid, el cultivo más relevante de la región–, sino porque la provincia andaluza cuenta...

El viñedo malagueño es uno de los más singulares de cuantos se extienden por la península Ibérica. Y no sólo porque acredita una tradición vinícola de larga data –ya en siglo I a.C, los romanos acuñaban las monedas de Acinipo (Ronda La Vieja) con imágenes de la vid, el cultivo más relevante de la región–, sino porque la provincia andaluza cuenta con subzonas claramente diferenciadas que abarcan viñedos que van del mar a las sierras. La diversidad de microclimas da lugar a una gama de vinos muy distintos, desde los históricos blancos dulces de moscatel y pedro ximénez que se producen en los viñedo más próximos a la costa, hasta los tintos de gran calidad que proceden de la serranía de Ronda.
Sobre esta última comarca, hay que decir que sus características climatológicas son una excepción en el contexto andaluz: la altitud (en torno a los 900 metros sobre el nivel del mar) y la proximidad del mar Mediterráneo, que se encuentra a unos 40 km de los viñedos, favorecen la lenta maduración de las uvas, y permiten mantener la frescura y acidez de la mismas, gracias a la oscilación térmica que se produce entre el día y la noche. Gracias a ello, en los viñedos de Ronda se cultivan variedades propias del norte de Europa, como pinot noir, blaufränkisch, zweigelt y muskattrollinger.

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