El origen del whisky se remonta a las prácticas de los Celtas que comenzaron a destilar el centeno y la cebada dando origen a una bebida a la que denominaron con el nombra de  "Uisge Beatha" que significa "Agua de Vida".
Como en otros muchos casos, fue un fraile, el que en 1494 obtuvo las primeras 6 fanegas (unas 1500 botellas) de whisky y lo introdujo en la población como una medicina y un antídoto conocido contra la pena y la tristeza…
Hoy día, en el mundo de las bebidas espirituosas, el whisky ocupa un lugar destacado: en la cima, como el destilado de mayor fama y prestigio. 
Hay, qué duda cabe, un whisky para cada gusto. Y para cada momento. En una época en donde la responsabilidad en el consumo de las bebidas alcohólicas se impone, necesariamente, apostar por la calidad y la excelencia es casi una obligación.