El RON es una bebida alcohólica que resulta de la destilación de la melaza o el zumo fermentado de la caña de azúcar. La técnica es antigua y tiene vestigios en las culturas más diversas: la antigua China, el Egipto de los faraones, la India… En España, los métodos de destilación del azúcar de caña fueron introducidos por los árabes en torno al siglo XI. Y fue Cristóbal Colón quien introdujo la caña de azúcar en la Antillas, en 1493. 
Bien adaptada a las islas del Caribe y el norte de Sudamérica, la explotación de la caña fue uno de los principales recursos económicos de las colonias. Sin embargo, no existen referencias de la producción de un destilado de caña de azúcar en América hasta 1650, cuando en la isla de Barbados comienza a elaborarse una bebida denominada kill-devil (“mata-diablo”).

Si se quiere disfrutar de la diversidad que ofrece el mundo de este destilado, lo mejor es guiarse por la tradición que sugiere su origen: si los mejores rones añejados según el sistema de soleras proceden de las antiguas colonias españolas, los rones agrícolas –elaborados con zumo de caña y no con melaza– son los que se producen en las Antillas francesas.