¿Cómo Conservar mis Vinos?

El vino es un producto perecedero, algunos lo definen como “ser vivo”, y por tanto tiene un periodo de vida, el cual puede ser mayor o menor en función de los cuidados que le demos y del tipo de vino. 

Lo “ideal” para la conservación sería utilizar una vinoteca o espacio/habitación climatizado, pero no siempre se puede tener acceso a esto. A continuación, vamos a darte consejos para la conservación del vino en nuestro hogar.

El vino no necesita unos cuidados excesivos, pero si hay algunos puntos imprescindibles para una buena conservación. Tenlo en cuenta para alargar la vida y consumir el vino en condiciones óptimas.

 

1. Posición de las botellas, ruidos y vibraciones

Posición de las botellas

 

Las botellas deben estar en posición horizontal para que el vino esté en contacto con el corcho y que este no se seque, así no perderá su elasticidad y hermetismo lo que evita que entre aire en la botella. 

Si se utilizan botelleros los mejores son los de madera o que estén construidos con materiales que no conduzcan el calor.

Es recomendable no mover las botellas de vino una vez almacenadas y que no sufran vibraciones para que reposen adecuadamente, esto evitará la “fatiga del vino” (cambios organolépticos).

 

2. Temperatura entre 11º y 14ºC

Temperatura

 

La temperatura debe ser constante, sin cambios bruscos que es lo que más afecta al vino.

No se aconseja guardar los vinos en la cocina, pues es un lugar con muchos cambios de temperatura y olores. Lo mejor sería conservarlas en una bodega, sótano, habitación o trastero donde no haya sistemas de calefacción ni aire acondicionado. 

Es importante utilizar un termómetro para conocer en todo momento la temperatura del lugar. Lo ideal sería usar una estación meteorológica que proporcione temperatura y humedad relativa. 

Hay que tener en cuenta que una temperatura elevada acelera la maduración del vino, altera el color y el corcho, y una temperatura demasiado baja puede provocar depósitos en el fondo.

 

3. Humedad del ambiente 70%

Humedad

La humedad relativa del ambiente debe estar entre el 65% y el 80% para mantener la estabilidad del corcho.

Una humedad relativa por debajo del 65% hace que el corcho se seque y se deteriore, permitiendo que entre aire. Una humedad relativa superior al 80% puede favorecer el desarrollo de parásitos que atacan el corcho. 

Estos niveles de humedad se pueden conseguir con humidificadores, en caso de tener niveles bajos de humedad, y en caso de tener un exceso se pueden usar deshumidificadores.

 

4. Ventilación y olores

Ventilación y olores

 

El lugar donde estén los vinos debe tener una buena ventilación para que el sitio esté libre de olores no deseados, los cuales pueden llegar hasta el vino atravesando el corcho.

 

5. Luz

Luz

 

Las botellas no deben recibir luz directa, es importante utilizar lamparas con filamento de carbón o luces frías indirectas. Los rayos ultravioletas del sol favorecen la oxidación, lo que hace envejecer al vino prematuramente. Lo mejor es conservar las botellas en un lugar oscuro, lejos de la luz solar.

 

6. Tiempo de guarda

Tiempo de guarda

Hay que tener en cuenta que no todos los vinos envejecen igual y que incluso hay vinos que no son aptos para envejecer. Pese a la existencia del pensamiento extendido, los vinos sin crianza, por lo general, no mejorarán con el tiempo.

Los vinos con crianza, en general, se pueden almacenar entre 2 y 10 años para madurar, teniendo en cuenta que también influyen otros muchos factores: tipo de vino, variedad de uva, elaboración, tipo de crianza, graduación, equilibrio entre su azúcar, ácidos y taninos…. Cada vino tiene su ritmo de evolución y maduración.

 

Tiempos de guarda, en líneas generales:

Vinos tintos jóvenes (sin crianza), rosados y blancos ligeros: consumir en el siguiente año al embotellado.

Vinos blancos con más estructura (ejemplo albariños, rueda): 2 años

Vinos tintos crianza (24 meses totales, 6 en barrica): 4 años 

Vinos tintos reservas (36 meses totales, 12 en barrica):  de 8 a 10 años

Vinos tinto gran reserva (60 meses totales, 18 en barrica): de 10-15 años o más.

Cava y Champagne: de 1 a 3 años

Fino, amontillado: 1 año

Oloroso seco: 5 a 10 años

Cream: 10 a 15 años

Oporto (Tawny, Vintage): 10 a 25 años