Vinos de La Rioja Alta

Calidad, elegancia, innovación, sentimiento, evolución,… Son los pilares que erigieron las cinco familias que en 1890 fundaron la bodega y sobre los que se ha cimentado una forma de vivir, s...

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Bodega: La Rioja Alta

Calidad, elegancia, innovación, sentimiento, evolución,… Son los pilares que erigieron las cinco familias que en 1890 fundaron la bodega y sobre los que se ha cimentado una forma de vivir, sentir y elaborar vinos de la máxima calidad que continúan evolucionando desde la sutileza y la perfecta adaptación a los nuevos gustos gastronómicos.

Así comenzó una permanente búsqueda de la excelencia que, en pleno siglo XXI, han perseguido con idéntica ilusión extrayendo lo mejor de la sabia tradición enológica –fabricación de barricas, trasiega artesanal, largas crianzas, etc.- y conjugándola con la más moderna tecnología elaboradora.

400 hectáreas de viñedos propios situadas en los mejores pagos de Rioja, donde la variedad Tempranillo domina las plantaciones, en las que también cuentan con otras variedades autóctonas como Graciano, Mazuelo y Garnacha.

Obtener y controlar la calidad de las uvas solo es posible con una producción limitada, inferior a los 5.000 kilos por hectárea, y con un exhaustivo control tecnológico desde el comienzo del ciclo vegetativo hasta la vendimia. Una tecnología de última generación que también aplican durante la elaboración, otorgándoles una gran flexibilidad enológica en función de la variedad de la uva, la finca de origen u las características del fruto.

Debemos destacar su sensibilidad medioambiental por la que, por ejemplo, no usan tratamientos agresivos ni abonos inorgánicos y, a su vez, desarrollan proyectos de I+D+i con el objetivo de reducir al máximo los tratamientos en la viña.

Para ello, además de la centenaria bodega de Haro, cuentan con unas modernas instalaciones ubicadas en Labastida donde proceden a la vinificación con la ayuda de la más avanzada tecnología.

El roble constituye el núcleo de la crianza y, por ello, fabrican sus propias barricas, actualmente unas 30.000, en un proceso totalmente artesanal. Con madera importada de Estados Unidos y secada al aire libre durante dos años, Sus operarios fabrican cada barrica en la tonelería de las centenarias instalaciones de Haro.

Hoy en día, sus vinos son una referencia internacional del gran vino de Rioja y sus marcas están presentes en los mejores restaurantes de los cinco continentes.

Calidad, elegancia, innovación, sentimiento, evolución,… Son los pilares que erigieron las cinco familias que en 1890 fundaron la bodega y sobre los que se ha cimentado una forma de vivir, sentir y elaborar vinos de la máxima calidad que continúan evolucionando desde la sutileza y la perfecta adaptación a los nuevos gustos gastronómicos.

Así comenzó una permanente búsqueda de la excelencia que, en pleno siglo XXI, han perseguido con idéntica ilusión extrayendo lo mejor de la sabia tradición enológica –fabricación de barricas, trasiega artesanal, largas crianzas, etc.- y conjugándola con la más moderna tecnología elaboradora.

400 hectáreas de viñedos propios situadas en los mejores pagos de Rioja, donde la variedad Tempranillo domina las plantaciones, en las que también cuentan con otras variedades autóctonas como Graciano, Mazuelo y Garnacha.

Obtener y controlar la calidad de las uvas solo es posible con una producción limitada, inferior a los 5.000 kilos por hectárea, y con un exhaustivo control tecnológico desde el comienzo del ciclo vegetativo hasta la vendimia. Una tecnología de última generación que también aplican durante la elaboración, otorgándoles una gran flexibilidad enológica en función de la variedad de la uva, la finca de origen u las características del fruto.

Debemos destacar su sensibilidad medioambiental por la que, por ejemplo, no usan tratamientos agresivos ni abonos inorgánicos y, a su vez, desarrollan proyectos de I+D+i con el objetivo de reducir al máximo los tratamientos en la viña.

Para ello, además de la centenaria bodega de Haro, cuentan con unas modernas instalaciones ubicadas en Labastida donde proceden a la vinificación con la ayuda de la más avanzada tecnología.

El roble constituye el núcleo de la crianza y, por ello, fabrican sus propias barricas, actualmente unas 30.000, en un proceso totalmente artesanal. Con madera importada de Estados Unidos y secada al aire libre durante dos años, Sus operarios fabrican cada barrica en la tonelería de las centenarias instalaciones de Haro.

Hoy en día, sus vinos son una referencia internacional del gran vino de Rioja y sus marcas están presentes en los mejores restaurantes de los cinco continentes.

Datos principales
Año de fundación:
1890
Propietario
Guillermo de Aranzabal (Grupo Rioja Alta S.A.)