Vinos de Tentenublo

Roberto Oliván es uno de los elaboradores más interesantes dentro de la nueva generación de productores riojanos. Trabaja con casi 10 hectáreas de viñedos familiares y otros nuevos qu...

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Bodega: Tentenublo

Roberto Oliván es uno de los elaboradores más interesantes dentro de la nueva generación de productores riojanos. Trabaja con casi 10 hectáreas de viñedos familiares y otros nuevos que va adquiriendo poco a poco en Viñaspre, una pedanía de Lanciego (Rioja Alavesa) situada en el extremo oriental de la Sonsierra con unas características muy definidas: gran altitud (620 metros) y mayoría de viñedos ubicados en replanos o formaciones llanas en lo alto de la montaña con característicos suelos de margas calizas y areniscas que otorgan una personalidad propia a sus vinos.

Su marca más representativa es Tentenublo, procedente de suelos de margas areniscas rojizas. El nombre se refiere al antiguo repique de campanas con el que se ahuyentaban las nubes de granizo en los pueblos de Rioja.

El segundo de los que él denominaba "vinos de aldea" y que ahora llevan el acrónimo VLAV (Vinos Libres de la Aldea de Viñaspre) es Xérico, un homenaje a todos los cosecheros que trabajaban las viñas como su abuelo, cuya imagen aparecía en la etiqueta de la primera añada y que en las nuevas añadas homenajea a otros familiares. Como todos los vinos de Roberto, incluye otras variedades en el ensamblaje (en este caso viura) y procede de suelos de margas calizas.

La línea Escondite del Ardacho, en honor a un tipo de lagarto local que se personifica en la etiqueta, se centra en parcelas concretas de material vegetal antiguo y suelos de marga caliza, con producciones minúsculas que en ocasiones no superan las 1.000 botellas.

Roberto quería centrarse en su proyecto de Rioja y por eso dejó de elaborar Údico, un original txakoli de Álava que fermentaba en barricas de castaño y que marcó un estilo. El tener algo más de tiempo le permitió dedicarse a las pequeñas viñas que va adquiriendo en los alrededores de Viñaspre, en total cuenta con 30 parcelas. Con ellas elabora sus vinos de cosechero, de pueblo y parcelario además de lo que él denomina el "I+D con caducidad de Tentenublo", producciones limitadas de vinos como Los Corrillos, con mezcla de suelos y variedades.

Roberto Oliván es uno de los elaboradores más interesantes dentro de la nueva generación de productores riojanos. Trabaja con casi 10 hectáreas de viñedos familiares y otros nuevos que va adquiriendo poco a poco en Viñaspre, una pedanía de Lanciego (Rioja Alavesa) situada en el extremo oriental de la Sonsierra con unas características muy definidas: gran altitud (620 metros) y mayoría de viñedos ubicados en replanos o formaciones llanas en lo alto de la montaña con característicos suelos de margas calizas y areniscas que otorgan una personalidad propia a sus vinos.

Su marca más representativa es Tentenublo, procedente de suelos de margas areniscas rojizas. El nombre se refiere al antiguo repique de campanas con el que se ahuyentaban las nubes de granizo en los pueblos de Rioja.

El segundo de los que él denominaba "vinos de aldea" y que ahora llevan el acrónimo VLAV (Vinos Libres de la Aldea de Viñaspre) es Xérico, un homenaje a todos los cosecheros que trabajaban las viñas como su abuelo, cuya imagen aparecía en la etiqueta de la primera añada y que en las nuevas añadas homenajea a otros familiares. Como todos los vinos de Roberto, incluye otras variedades en el ensamblaje (en este caso viura) y procede de suelos de margas calizas.

La línea Escondite del Ardacho, en honor a un tipo de lagarto local que se personifica en la etiqueta, se centra en parcelas concretas de material vegetal antiguo y suelos de marga caliza, con producciones minúsculas que en ocasiones no superan las 1.000 botellas.

Roberto quería centrarse en su proyecto de Rioja y por eso dejó de elaborar Údico, un original txakoli de Álava que fermentaba en barricas de castaño y que marcó un estilo. El tener algo más de tiempo le permitió dedicarse a las pequeñas viñas que va adquiriendo en los alrededores de Viñaspre, en total cuenta con 30 parcelas. Con ellas elabora sus vinos de cosechero, de pueblo y parcelario además de lo que él denomina el "I+D con caducidad de Tentenublo", producciones limitadas de vinos como Los Corrillos, con mezcla de suelos y variedades.

Datos principales
Año de fundación:
2011
Propietario
Roberto Oliván